A qué montaña yo iré
en busca de mi avecita,
de mi amable palomita
que alzó vuelo y se me fue;
creo jamás la veré
porque fue incauta al volar,
pues no me quiso escuchar
las tristes súplicas mías,
le pregunte si volvía,
me dijo adiós nada más.
No hay súplicas que le valgan
por si ella quiere volver,
pues no me quiso atender,
dejó su adorada jaula;
en el tiempo en que la amaba
también la vino a olvidar,
pues no me quiso escuchar
las tristes súplicas mías,
le pregunté si volvía
me dijo adiós nada más.
Poco a poco iba subiendo
y una nube la envolvió,
no viéndola jamás yo,
quedé con vida muriendo;
y un dolor que estoy sufriendo
en tan adverso penar,
pues no me quiso escuchar
las tristes súplicas mías,
le pregunté si volvía,
me dijo adiós nada más.
Cortar el aire la veía
a la paloma que amaba,
mis ojos la contemplaban
por ver si la conseguían;
en mi mente la seguía
al verla así remontar,
y allí volver a largar
mi triste y amargo llanto,
le dije volvé mi encanto
me dijo adiós nada más.
(Re menor) Tomado
por Natalia Lennon a Don Salustiano Cano, anciano de Luján.