Llegó el funesto momento
del día de mi partir,
ya me voy a despedir
aunque con pena me ausento;
yo de este pueblo me ausento
diciendo pueblo querido
ya me voy ya me despido,
ya me separo de vos,
quedate pueblo con Dios,
adiós todos mis amigos.
Adiós casas en que supe
habitar de noche y día,
puede ser de que algún día
vuelva otra vez y te ocupe;
llegó el momento en que supe
de mi persona el destino,
adiós sendas y caminos
que me serán memorables,
adiós plantas, adiós árboles,
adiós amables vecinos.
Aunque con gran sentimiento
digo adiós a mis placeres,
adiós hombres y mujeres
adiós todo bien hablante;
adiós estrellas brillantes,
picaflor de primavera,
adiós que el alba ya espera
de que me ponga en camino,
adiós amables vecinos,
adiós y hasta que Dios quiera.
Adiós gran departamento,
parientes y conocidos,
adiós amables amigos,
adiós porque ya me ausento.
Si llevo en el pensamiento
de esta mi separación,
y me duele el corazón
en despedida tan triste,
al ver que todo consiste
ausencia y comparación.
(Mi mayor) Tomado
a Don Salusitiano Cano en Luján. Según la tradición, lo cantó al despedirse por
ir al servicio militar.